lunes, 4 de agosto de 2008

los alcones


Los halcones monteses o guaquillos del género Micrastur sólo se encuentran en los bosques tropicales y subtropicales del Hemisferio Occidental. Este grupo de 7 razas provenientes de Tamaulipas, México, de sur a norte de Argentina, Paraguay y del estado más sureño de Brasil, Río Grande do Sul.1
Aunque los halcones monteses son miembros de la familia de aves Falconidae, no se parecen a los halcones normales. Por el contrario, se parecen a los halcones Accipiter de la familia de aves Accipitridae. Tanto los halcones monteses como los halcones Accipiter tienen colas largas y alas cortas, adaptadas para maniobrar entre la densa vegetación de los bosques donde viven. En contraste, los halcones y los gavilanes que normalmente viven en campo abierto tienen alas largas y colas cortas.
Los halcones monteses se alimentan principalmente de pájaros, mamíferos y reptiles. Al igual que los halcones Accipiter, a menudo cazan su presa sentándose sigilosamente en las ramas de los árboles, esperando que sus víctimas aparezcan. Cuando estas llegan, los halcones monteses rápidamente las emboscan, mientras intentan cogerlos volando durante una breve persecución. Sin embargo, los halcones monteses también utilizan otras técnicas para cazar presas, como persiguiendo presas a pie (Thorstrom 2000), siguiendo enjambres de hormigas guerreras (Willis et al. 1983, véase más adelante), y por el señuelo acústico de las aves (Smith 1969, Atkinson 1997).
Además de sus colas largas y alas cortas, los halcones monteses cuentan con otras adaptaciones para vivir en los bosques tropicales dónde la densa vegetación y los niveles bajos de luz pueden dificultar que vean a sus presas. Sus oídos tienen aberturas más grandes que otros halcones, lo cual les otorga una audición extraordinaria que les permite detectar bien a su presa por el sonido. El collarín de plumas facial también puede ayudar a su audición, como en los búhos (Bierregaard 1994).
Los halcones monteses anidan en los agujeros de los árboles y precipicios (Thorstrom et al. 1990, 2000ab, 2001; Baker et al. 2000). El tamaño usual de la nidada es 2 o 3 huevos (Thorstrom et al. 1990, 2000ab, 2001).
Los halcones monteses son sigilosos y es difícil observarlos. Por esta razón, la información sobre sus hábitos es reducida en comparación con la mayoría de aves de rapiña. Sólo dos especies han sido adecuadamente estudiadas: El halcón montés agavilanado (Micrastur ruficollis) y el halcón montés collarejo (Micrastur semitorquatus). Los halcones monteses collajeros son 3 a 4 veces más grande que los halcones monteses agavilanados. En algunos bosques tropicales, se encuentran ambas clases de halcones monteses. Cuando 2 o más especies viven en la misma área, los ecólogos afirman que son simpátricos. En este artículo, se comparan los hábitos de los halcones monteses agavilanados y los halcones monteses collarejos simpátricos y se discuten las diversas e importantes características que los diferencian. Asimismo, se mencionan brevemente las interacciones con algunos de los oros halcones monteses.
Hábitats Preferidos
En Guatemala, el halcón montés collarejo se encuentra en una gran variedad de bosques tropicales, incluyendo bosques maduros, márgenes de los bosques y bosques secundarios y bosquecillos (Thorstrom 2000). Por el contrario, el halcón montés agavilanado se encuentra generalmente restringido a bosques maduros (Thorstrom 2000).
Sin embargo, en América del Sur, el halcón montés agavilanado vive en otros tipos de bosques. Por ejemplo, en la Amazonía aparecen el más a menudo en bosques de segundo crecimiento, bosques en galería, bosques pantanosos intercalados, bosques semi-deciduos y en los límites de los bordes, mientras que halcón montés cabecigrís estrechamente relacionado (Micrastur gilvicollis), se encuentra en bosques tropicales maduros (Bierregaard 1994). En Acre, Brasil, se ha reportado que el halcón montés agavilanado prefiere “tipos de bosques disturbado, tanto bosques naturales secundarios como aquellos creados por el hombre, incluyendo bosques de bambú y bosques más abiertos en temporadas secas en afloramientos rocosos", mientras que el halcón montes críptico (Micrastur mintoni) recientemente descubierto es "fuertemente asociado con bosques de tierra firme no disturbados con subsuelo denso” (Whittaker 2002).
En lugares donde el halcón montés collarejo es el simpátrico con el halcón montés dorsigrís (Micrastur mirandollei), estrechamente relacionado al primero, por ejemplo en la Amazonía y en el Bosque Atlántico de Sudoeste del Brasil, se dice que las dos especies difieren en la altura de los lugares donde se posan: El mirandollei ocupa las capas superiores del bosque y el semitorquatus ocupa los arbustos y arboles pequeños del bosque (Bierregaard 1994).
Hábitos Alimenticios
Thorstrom (2000) estudió los hábitos alimenticios de los halcones monteses agavilanados y los halcones monteses collarejos simpátricos del bosque tropical desarrollado semi-deciduo del Parque Nacional Tikal de Guatemala, encontrando algunas similitudes, pero también significativas diferencias.
La presa principal del halcón montés collarejo eran los mamíferos, particularmente las ardillas (Sciurus deppei y Sciurus yucatanensis), seguidos de los pájaros y los reptiles (Figura 1). La presa principal del halcón montés agavilanado eran los reptiles, sobre todo los lagartos, seguidos por los pájaros y los insectos, mamíferos y anfibios.
El halcón montés collarejo casaba mayor cantidad de especies, que eran más grandes y dentro de un rango mayor al del halcón montés agavilanado. Por ejemplo, el tamaño de la presa de los halcones monteses collarejos variaba desde una rana (20 gramos) hasta un guajolote ocelado (Agriocharis ocellata) de 3 kilogramos. Se capturaron muchos otros pájaros grandes, incluyendo cojolites (Penelope purpurascens), chachalacas comunes (Ortalis vetula) (Figura 2), hocofaisanes (Crax rubra), tinamúes (Crypturellus spp.), tucán piquiverde (Ramphastos sulfuratus), pitorreales (Pteroglossus torquatus), y charas papán (Psilorhinus morio). Por el contrario, el tamaño de la presa de los halcones monteses agavilanados variaba desde un insecto (1.5 gramos) hasta palomas (160 gramos).
Algunos halcones monteses variaban la dieta promedio antes mencionada. Por ejemplo, Thorstrom (2000) observó un halcón montés collarejo adulto que ayudaba a una pareja de halcones monteses collarejos a alimentar a su dos crías, de 4 a 11 semanas después que estos echaron plumas (dejaron el nido). Este halcón montés adulto mostró una preferencia por cazar tucanes. De las 36 presas que entregó a las jóvenes aves, 27 eran tucanes pico de canoa y 2 pitorreales. Algunos días les dio 2 tucanes a las crías.
Thorstrom (2000) informó que el halcón montés agavilanado normalmente cazaba su presa mediante vuelos sorpresa posándose en lugares escondidos. A pesar que el halcón montés collarejo también usaba este método de caza, Thorstrom observó que usaba otras técnicas como correr en el piso entre los árboles detrás de su presa y cazar caminando sobre grandes ramas de árboles. Él supuso que las piernas largas del halcón montés collarejo y su larga cola arqueada, le daban una mayor capacidad de maniobrar para cazar su presa caminando.
El halcón montés agavilanado más pequeño se alimentaba de insectos con más frecuencia que el halcón montés collarejo más grande. Ocho por ciento de las presas de los halcones monteses agavilanados hembras, de las crías y los pichones del Parque Nacional Tikal eran insectos, mientras que no se reportó ningún insecto en la dieta del halcón montés collarejo (Thorstrom 2000). En el mismo parque, Thorstrom et al. (2000a) observaron 8 halcones monteses agavilanados jóvenes asociándose con enjambres de hormigas cazadoras (Eciton spp.), 3 a 4 semanas después que obtuvieron sus plumas. Estos halcones monteses jóvenes normalmente se posaban de 1 a 2 metros sobre el enjambre de la hormiga, y se alimentaban de cucarachas, grillos y escarabajos que huían del ejército de hormigas. Thorstrom y sus colegas también observaron que estos halcones jóvenes cazaban pequeños pájaros atraídos a menudo por los enjambres de las hormigas cazadoras.
Otros observadores confirman que el halcón montés agavilanado se asocia frecuentemente con las hormigas cazadoras. Willis et al. (1983) encontraron más halcones monteses agavilanados que seguían a las hormigas en " los bosques mésicos en el centro y sur del Brasil," mientras en los bosques húmedos de la Amazonía alta este hecho ocurrió en muy pocas ocasiones. En la Reserva Ducke, Amazonas, Brasil, estos investigadores informaron haber visto uno o más halcones monteses agavilanados asociados con las hormigas cazadoras en 78 ocasiones diferentes. En el Parque Nacional del Manu en la región de Amazónica de Perú, Robinson (1994) observó dos veces halcones monteses agavilanados asociados con enjambres de hormigas cazadoras, y vio que uno de estos raptores atrapó un saltamontes grande que huía de las hormigas. Los halcones monteses collarejos se observan con menos frecuencia en los enjambres de hormigas cazadoras que los halcones monteses agavilanados y, cuando se encuentran, parecen estar más interesados en atrapar a los pájaros que siguen a las hormigas que en los insectos que huyen (Willis et al. 1983).
Preferencias en los Lugares de Anidamiento
En el Parque Nacional Tikal, Thorstrom (2001) encontró que el halcón montés collarejo anidaba en arboles más grandes que el halcón montés agavilanado. El explicó que esta diferencia se debe a que el halcón montés collarejo es más grande que el halcón montés agavilanado, y por lo tanto necesita las grandes cavidades para anidar que se encuentran en los arboles más altos.
Sus enemigos
En Guatemala, Thorstrom et al. (2000a) informaron sobre la depredación de jóvenes halcones monteses agavilanados que recientemente han adquirido sus plumas, 2 o 3 días después que dejaron el nido. Uno fue muerto por un zorro gris (Urocyon cinereoargenteus), y el otro por una boa (Boa constrictor).